El cuerpo sin vida de Jorgelina Villalba, de 35 años, fue encontrado el 8 de marzo pasado por su empleada doméstica en su domicilio del barrio de Palermo. Según el resultado de la autopsia, fue estrangulada y violada.
Inmediatamente un fiscal intervino, quien tomó declaración a sus padres y amigos más cercanos, respecto a la situación amorosa de Jorgelina, respondieron no estar muy al tanto de su vida privada, ya que era muy reservada en ese asunto.
Para saber cuales fueron las últimas personas con las que se contactó, el fiscal ordenó como primera medida la intervención de todas sus líneas telefónicas, al no obtener ningún dato relevante, hackeo su correo electrónico, allí encontró varios mails de una sola persona: Mario Cuello, un reciente compañero de trabajo de Jorgelina. Es más, en uno de esos correos quedaron en juntarse a comer a casa de Jorgelina el día del asesinato.
Con todos estos indicios, el inspector no tenía dudas que Mario Cuello era el asesino, pero cuando se iba a ordenar su captura, ocurrió algo inesperado. Al día siguiente de la muerte de Jorgelina, Mario se suicidó.
Entonces habría que exhumar el cadáver y hacer un ADN, pensó el fiscal, pero eso no iba a ser posible, ya que Cuello fue cremado y sus cenizas arrojadas al mar. Ese fue su deseo que dejó escrito en una carta dirigida a su mamá, en la cual dice sentirse vacío y sin ganas de vivir.
Con todos estas pruebas, el fiscal y su familia dieron por finalizada la investigación, al estar convencidos de que el asesino de Jorgelina fue Mario Cuello.
Juan Manuel Sagardoy
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