domingo, 3 de abril de 2011

Estoy

El mundo se transformó en garganta y el círculo se estrujó hasta volverse un polígono perfecto y revolverme el cuerpo. Mi mano ya casi no se siente, mi mamá tampoco debe sentir su mano. Evito mirar por la ventana o cualquier cosa que me recuerde donde estoy, lo curioso es que tampoco puedo sentirme en otro lado, porque estoy en el medio. En este momento mi imaginación permite muchas cosas, una ola gigante que se acerque desde la ventana, la caía de esas cosas de emergencia, para respirar. Las posibilidades son infinitas. Quiero llegar.


Lucía Santilli

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