domingo, 10 de abril de 2011

DESPUÉS

Lo raro es que nadie se quiere ir.

La mayoría se concentra en seguida en el lobby y comenta sobre el quién (una mujer, ¿de pasada por la ciudad? seguro con guita), el cómo (estrangulada, según uno), cuándo (hace 15 minutos, que no, pero ponele), y dónde (tercer piso, donde quedó el carrito de la mucama que encontró el cuerpo y tuvo una crisis nerviosa).

Lo que les interesa a todos es intentar adivinar el por qué. Inventan cualquier cosa, es un juego, se cagan de risa. No todos los días uno está tan invitado a meterse en la vida (muerte) de otro (que aparte nada te puede recriminar, a estas alturas), ni todos los días podés jugar a ser parte de una novela de Agatha Christie.

O una partida de Clue.

- Hay un tipo medio raro que parece está viviendo en el tercer piso. Lo vi un par de veces, me dio mala leche... - dice uno, con misterio.

- Parece que la mujer venía al país cada tanto de Europa y tenía un amante acá -, aventura otra.

- "Esperando a la policía en el hotel. ¡Re loco esto!" - tuitea alguno.

Los empleados no niegan ni confirman, el gerente está contento por no tener que mandar a limpiar ninguna alfombra ensangrentada (igual, intenta parecer angustiado.)

Se escuchan en la puerta un par de patrulleros, una ambulancia. Algunos quieren irse, la mayoría se quiere quedar a ver. Igual, la conversación continúa.

- Esto hace 30 años no pasaba - dice un viejo con exagerada (¿irónica?) indignación.

- Qué barbaridad -, opina su mujer, del brazo.



El tercer piso, mientras tanto, no está completamente desocupado; y en la habitación con el cadáver, el asesino se agarra la cabeza. Porque sí, a alguien tenía que matar, pero se equivocó de persona porque erró el piso, o no tomó nota o escuchó mal, o se confundió en el ascensor. Porque cuando vio bien ya no pudo soltar (no podía dejarla gritar, y se había olvidado el cable), y tuvo que matarla igual.



Cuando vio entrar a la policía al hotel, él ya se había mezclado con los demás, en apariencia era uno de los consternados (como, por ejemplo, la víctima que no lo vio.)

No le costó mucho escaparse (más bien le costó como 30 mangos el taxi.)




Nadia.-

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