Trancefijo
La historia devora. Es una bestia o un coral maligno.
Algunos los comparan con un ruido insoportable que siempre está.
Clava, entierra y permite.
Se debe transcurrir, porque tiene razón.
La reputación del bastardo y el destino del bendito.
Cocina para el bien y el mal en una mesa sin cabeceras.
Cansada de descubrir las verdades del mundo, se abre ilícita.
Plumas, monturas, campanas, violines, veleros, espadas, cruces, cuerdas
no pudieron develar la suerte del espíritu absoluto.
Cortar el último nudo. Rescatar el más infame presente.
La eternidad siempre le sobra. Se cuenta incompleta. Germina a gramos.
Descuartiza, come, mendiga, mata, enciende, tiene, culpa, bendice, besa y ama.
Nos falta sin privarse. Mala muerte, mitología haragana, olvido.
Endiosa y condena. Verdugo y madre.
Una sinfonía de esclavos desfilan en su cara
mientras que se derriten las piernas más largas.
Azar o extravagancia. Invade sin apuntar.
Crónica, aventura, ficción, lios, leyendas y anales.
Sin embargo hay cuerpos que quieren escapar, sin temor de hacerse añicos.
Necesitan ser válvula. Disiparse en un gesto caliente, nunca distante.
Sentarse sobre la pasión y brindar con las duraciones del ronroneo celestial.
No habrá retorno de lo inconmensurable, ni reversos piadosos. Sin chance ni pleno.
Solo uno y su pelaje.
Algunos los comparan con un ruido insoportable que siempre está.
Clava, entierra y permite.
Se debe transcurrir, porque tiene razón.
La reputación del bastardo y el destino del bendito.
Cocina para el bien y el mal en una mesa sin cabeceras.
Cansada de descubrir las verdades del mundo, se abre ilícita.
Plumas, monturas, campanas, violines, veleros, espadas, cruces, cuerdas
no pudieron develar la suerte del espíritu absoluto.
Cortar el último nudo. Rescatar el más infame presente.
La eternidad siempre le sobra. Se cuenta incompleta. Germina a gramos.
Descuartiza, come, mendiga, mata, enciende, tiene, culpa, bendice, besa y ama.
Nos falta sin privarse. Mala muerte, mitología haragana, olvido.
Endiosa y condena. Verdugo y madre.
Una sinfonía de esclavos desfilan en su cara
mientras que se derriten las piernas más largas.
Azar o extravagancia. Invade sin apuntar.
Crónica, aventura, ficción, lios, leyendas y anales.
Sin embargo hay cuerpos que quieren escapar, sin temor de hacerse añicos.
Necesitan ser válvula. Disiparse en un gesto caliente, nunca distante.
Sentarse sobre la pasión y brindar con las duraciones del ronroneo celestial.
No habrá retorno de lo inconmensurable, ni reversos piadosos. Sin chance ni pleno.
Solo uno y su pelaje.
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