En esa glorieta, me pongo a mirar hacia el patio con la fuente.
Algunos pasan para continuar, con la creencia de la bendición por duplicado,
otros ya descubrieron todo e idolatran su remate.
otros ya descubrieron todo e idolatran su remate.
Muchos vienen con el viento desde algún lugar a curiosear misterios de la rambla para expirar sus maneras en un bazar y desde allí juzgar espiando.
Los semejantes se quedan adentro. La dicha del que desea y no mancha; como si un trapo nuevo fuese valioso.
Los semejantes se quedan adentro. La dicha del que desea y no mancha; como si un trapo nuevo fuese valioso.
Los cordones siempre fueron castrenses. Separan el filamento de lo propio con la búsqueda interminable y así salpican de ruido.
Muchos tropiezan apurados, demasiado extraños para descubrir que son ciclos y no hay ventaja.
Cuanto mal hicieron las rejas. Allí envejecieron las mejores ideas. El fanatismo devoró más que la gula.
Todos quisieron cambiar y terminaron canjeando. Los mejores fueron preferibles.
Sustituyendo consuelos hasta que es tarde y solo queda el consejo.
Sustituyendo consuelos hasta que es tarde y solo queda el consejo.
Alguien me demostró que vestirse y pelear te libra del dolor.
La corriente mas sincera es la de la lagrima que siempre estuvo.
Facundo Pedrini
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