lunes, 13 de junio de 2011

ELLA SOPLA

 ELLA SOPLA

En esa glorieta, me pongo a mirar hacia el patio con la fuente.

Algunos pasan para continuar, con la creencia de la bendición por duplicado,
otros ya descubrieron todo e idolatran su remate.

Muchos vienen con el viento desde algún lugar a curiosear misterios de la rambla para expirar sus maneras en un bazar y desde allí juzgar espiando.

Los semejantes se quedan adentro.  La dicha del que desea y no mancha; como si un trapo nuevo fuese valioso.

Los cordones siempre fueron castrenses. Separan el filamento de lo propio con la búsqueda interminable y así salpican de ruido.

Muchos tropiezan apurados,  demasiado extraños para descubrir que son ciclos y no hay ventaja.

Cuanto mal hicieron las rejas. Allí envejecieron las mejores ideas.  El fanatismo devoró más que la gula.

Todos quisieron cambiar y terminaron canjeando. Los mejores fueron preferibles.
Sustituyendo consuelos hasta que es tarde y solo queda el consejo.

Alguien me demostró que vestirse y pelear  te libra del dolor.

La corriente mas sincera es la de la lagrima que siempre estuvo.


Facundo Pedrini

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