- ¿Y más allá?
- - Más allá, ¿qué?
- - ¿Qué habrá más allá?
- - ¿Más allá de qué?
- - De esto. ¿Nunca pensaste de eso?
- - No entiendo a qué vas realmente…
- - ¡Más allá de tu nariz! De ésta pared, que se yo.
- - No entiendo.
- - ¿No sentís esto como un punto muerto? ¿No te da la sensación de que debe haber algo más allá?
- - No.
- - ¿No te moviliza nada? ¿Nada de nada?
- - Es una pared, ¿qué te moviliza a vos de una pared?
- - Pero no hablo de eso, hablo de lo que hay del otro lado de la pared. Mirá. Acá. Hay una gota. Y acá una raya. Y más allá manchas, pedazos rotos, ¡y un agujero! ¿A dónde nos llevará el agujero?
- - ¡A ningún lado!, ¿a dónde te va a llevar un agujero?
- - ¡A tantos lados!, seguro que a algo distinto. Yo voy a mirar por el agujero, si querés venir, vení.
- - Pero si acá estamos bien, ¿qué es lo que buscás?
- - Está oscuro. Es chiquito. Allá parece que se ve algo, ¡mirá!
- - No se qué es lo que ves vos, yo no veo nada.
- - Yo sí, vení, seguime. Hace frío acá. ¿Qué es ese brillo? ¿Y ese olor? ¿Quién me agarra? ¿Quién me toca?
- ¿Por qué?
- - ¡No te vayas, pará! ¡No me dejes solo! ¿Dónde te fuiste?, ¿qué hiciste? ¡Volvé!
María Sequeiros
(Producto del ejercicio que hicimos hace unas clases de escribir mirando la pared)
No hay comentarios:
Publicar un comentario