miércoles, 15 de junio de 2011

Más allá

- ¿Y más allá?
-       -  Más allá, ¿qué?
-       - ¿Qué habrá más allá?
-        - ¿Más allá de qué?
-        - De esto. ¿Nunca pensaste de eso?
-        - No entiendo a qué vas realmente…
-        - ¡Más allá de tu nariz! De ésta pared, que se yo.
-        - No entiendo.
-        - ¿No sentís esto como un punto muerto? ¿No te da la sensación de que debe haber algo más allá?
-        - No.
-        - ¿No te moviliza nada? ¿Nada de nada?
-        - Es una pared, ¿qué te moviliza a vos de una pared?
-        - Pero no hablo de eso, hablo de lo que hay del otro lado de la pared. Mirá. Acá. Hay una gota. Y acá una raya. Y más allá manchas, pedazos rotos, ¡y un agujero! ¿A dónde nos llevará el agujero?
-        - ¡A ningún lado!, ¿a dónde te va a llevar un agujero?
-        - ¡A tantos lados!, seguro que a algo distinto. Yo voy a mirar por el agujero, si querés venir, vení.
-        - Pero si acá estamos bien, ¿qué es lo que buscás?
-        - Está oscuro. Es chiquito. Allá parece que se ve algo, ¡mirá!
-        - No se qué es lo que ves vos, yo no veo nada.
-        - Yo sí, vení, seguime. Hace frío acá. ¿Qué es ese brillo? ¿Y ese olor? ¿Quién me agarra? ¿Quién me toca? 
   - ¿Por qué?
- -        ¡No te vayas, pará! ¡No me dejes solo! ¿Dónde te fuiste?, ¿qué hiciste? ¡Volvé!

María Sequeiros
(Producto del ejercicio que hicimos hace unas clases de escribir mirando la pared)

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