martes, 17 de mayo de 2011

Un cigarrillo - (logré comprender cómo se subían los textos)



Entraron. De fondo, una melodía voluptuosa. Inmediatamente después, una pausa y, luego de la pausa, la melodía continuó para ya no detenerse. Se sentaron. Él prendió un cigarrillo, tomó la carta.
-          Dame uno
Agarró la caja y sacó un rubio; sacó el que estaba en su boca y, con ése, prendió el que acababa de sacar de la caja. Se lo pasó. Siguió con la carta. Tiraba la ceniza en el piso, no habían traído cenicero. Se decidió. Esperaron a que alguien los atendiera. El silencio ya no los espantaba, mínimamente los importunaba, pero no era nada grave. Javier preferiría haber salteado esta farsa. No tuvo suerte. Debía reconocer, de todas maneras, que tampoco se desesperaba ante la postergación. Apenas sentía gana.
Se trataba, más bien, de la necesidad de repetición que lo empujaba, consecuencia –quizás y entre otras cosas – del esfuerzo minúsculo que debía realizar. No pensaba en renunciar, de cualquier manera.
-          No viene nadie, voy a pedir a la barra, ¿vos qué querés?
-          ¿Una cerveza, me traés?
Ahí iba. La súper rubia culo Metro Goldwin Mayer, híper piernas, ya casi sin encanto pero más puta que nunca, insensible, cuasi muda, espasmódica, eficiente, asmática recuperada, onanista, fuerte, absolutamente insegura. Perfecta. Decididamente insoportable, aunque ni siquiera por peso propio. Habían agotado sus opciones. Sin escapatoria posible. No la odiaba.
Terminó de fumar. Tiró la colilla al piso y la aplastó con uno de sus pies. Permaneció encendida a medias, sin embargo. Pensó en que se terminaría de apagar sola. Miró la hora.
Ahí volvía. El pelo atado hacia atrás, con las tetas rebotando en la musculosa, tontamente decidida, una cerveza en cada mano, implacable, el cigarrillo prendido en la boca, los ojos perdidos, el paso firme. Una invitación a reconsiderarlo, por última vez.
No valía la pena seguir pensándolo por demasiado tiempo. No era algo tan definitorio, de todas maneras.
Le ofreció otro cigarrillo, el último.
Francisco Segovia

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