Ella es Alfonsa, tiene 25 años y es estudiante de periodismo y pintora de fantasías e historias maravillosas en sus tiempos libres.
Como todos los viernes a la tarde, desde que cumplió once años y su mamá le regaló sus primeros lápices de colores Faber – Castel, ésta tarde, después de cursar, se va a ir a pintar distintos espacios de la ciudad.
Sus lugares preferidos siempre fueron y serán las viejas y coloridas calles de La Boca , la costanera, las puertas de los colegios, hospitales y clubes de barrio. O sea, cualquier lugar que le permita imaginar la vida y secretos de los espacios o personas que ve.
Como cada viernes por la tarde, junto con sus lápices y pinturas va a llevar el mate y algo para comer mientras tanto.
Posiblemente sus horas pasen entre una historia o la otra, entre recuerdos y colores, hasta que la luz finalmente se vaya y ella, lentamente, empiece su caminata hacia algún bar donde tomar un café, agarrar su celular y ponerse en contacto con Juana y Mechi, sus amigas de toda la vida, con quienes ya quedó que ésta noche se va a juntar para hacer algo.
El plan es cocinar algo en casa de Alfonsa, charlas un poco entre algunas botellas de vino, cine más tarde y después algún trago y más charla.
Como cada Sábado, la mañana las va a encontrar hablando, con varias tazas de café o copas de vino, y algún que otro cigarrillo ya consumido en el cenicero.
Como cada sábado, se van a despedir hasta el próximo viernes y cada una se va a ir a su casa mansamente, pensando en la próxima reunión, próximas charlas y pinturas por qué no, como cada viernes.
María Sequeiros
Bien, María, bien; por el texto y por ser la primera en subir material al blog. Lo leemos, lo releemos, hacemos nuestras notas y lo comentamos el viernes. Saludos.
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